Todo tiene un valor. Digan lo que digan. Todo
lo immaterial y como bien sabemos todos, todo lo material también. Dicen que al
perder algo, se valora más. Pero cuando estás a punto de perderlo y no lo
pierdes, te pasa lo mismo. La cuestión es valorar. Lo tengas, no lo tengas, lo
hayas ganado, lo hayas perdido o lo hayas soñado.
¿Cómo se determina el valor? Valor:
cualidad o conjunto de cualidades por las que una persona o cosa es apreciada o
bien considerada. Esas cualidades pueden ser muchas y diferentes. La cuestión
es que todo tiene un valor, sinó lo tuviera, no existiría.
El valor material de las cosas materiales
puede ser calculado fàcilmente. El problema es calcular el valor de gestos,
miradas, situaciones, momentos e incluso sueños. Todo el mundo tiene algo en la
vida valorable que sin embargo no lo valora suficiente. Pero un golpe, un
instante, un diagnóstico o un motivo pueden hacer que eso cobre un valor
incalculable, infinitamente superior a cualquier otra cosa en la vida.
A veces pensamos que no. A veces no lo
vemos. A veces creemos que no. Todos y
cada uno de nosotros. Somos unos afortunados, unos más y otros menos, claro
está, pero todos vivimos, todos respiramos todos podemos ver a otras personas
sonreir y todos podemos querer y luchar por
algo.
Alguien por algún motivo algo hizo que
fuera nuestro espermatozoide en el óvulo. Había hasta 250.000.000 de
espermatozoides, pero en ese instante, es motivo hizo que fuéramos nosotros los
afortunados de poder vivir, de poder formar parte de un organismo perfecto. Y pese
a que hay muchas cosas valorables en esta vida, por encima de todo, lo que más
valor tiene, es ella misma.